En el artículo anterior, hablamos sobre el concepto de economía circular. Ahora, vamos a comprender las principales directrices y objetivos de este tema.
El plan de economía circular se rige por principios fundamentales, tales como: eliminar la contaminación y reducir la generación de desechos y residuos; regenerar el medio ambiente; y preservar el valor de los materiales a lo largo de su ciclo de vida. Estas directrices llevan a las empresas y a los consumidores a reconocer el valor y la utilidad donde antes solo se veía desperdicio. El pensamiento deja de ser «usar y tirar» y pasa a ser «usar, aprovechar y transformar».
Por su parte, los objetivos generales adoptados por la práctica de la economía circular son amplios y abarcan también las esferas ambiental, económica y social. Entre ellos, destacan:
Crear un entorno normativo e institucional favorable a la economía circular;
Reducir el uso de recursos naturales y la generación de residuos;
Promover la responsabilidad social y ambiental en las cadenas productivas.
Por lo tanto, entendemos que la economía circular es un sistema que busca desvincular el crecimiento económico del consumo de recursos finitos, promoviendo una transformación en la forma en que pensamos y actuamos hacia un futuro más sostenible.
Fuente: Plan Nacional de Economía Circular – ENEC (Estrategia Nacional de Economía Circular)